Cómo afecta el estrés al pensamiento y a la toma de decisiones
El estrés es una respuesta natural ante situaciones desafiantes o inesperadas. Existe por una buena razón. Cuando es agudo y de corta duración, el estrés prepara al cuerpo y al cerebro para rendir mejor en situaciones de emergencia. Sin embargo, si el estrés se prolonga o se vuelve crónico, puede alterar la importante actividad cerebral. Un exceso de estrés puede afectar negativamente a nuestro pensamiento, salud, bienestar y productividad.
Aquí tiene algunos consejos que le ayudarán a gestionar el estrés:
Comprenda la respuesta natural de estrés. Cuando surge una situación estresante, las hormonas cortisol y adrenalina entran en acción. El cortisol actúa como nuestra principal "hormona del estrés". A corto plazo, un aumento del cortisol nos impide concentrarnos en nada que no sea la respuesta de "estrés agudo" (lucha o huida). Nuestro cuerpo necesita una cierta cantidad de cortisol para funcionar correctamente. Sin embargo, un exceso de cortisol durante un periodo prolongado puede tener graves consecuencias para la salud, como hipertensión arterial, aumento de peso y osteoporosis. La adrenalina, otra hormona que el cuerpo libera cuando estamos bajo estrés, aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, dilata las vías respiratorias y permite que las células produzcan más energía.
El estrés puede reducir el tamaño de la corteza prefrontal y aumentar el tamaño de la amígdala, lo que puede hacer que el cerebro sea más susceptible al estrés.
¿Qué tiene que ver todo esto con el pensamiento y la toma de decisiones? A medida que las respuestas instintivas se hacen más intensas, el pensamiento racional puede resultar mermado. Desde una perspectiva evolutiva, a medida que se desvía más oxígeno hacia las extremidades (para que podamos huir de un depredador), el cerebro recibe menos oxígeno. Se nos hace más difícil pensar con claridad; podemos sentirnos ansiosos, enojados o asustados. Nuestro cerebro pierde la capacidad de decidir cuál es la mejor forma de actuar y de resolver problemas.
¿Cómo puede evitar que el estrés afecte negativamente su forma de pensar y su capacidad para tomar decisiones? Tenga en cuenta los siguientes puntos importantes:
Esté muy atento a su nivel de estrés. ¿Cómo se siente? ¿Se siente más irritable o molesto de lo habitual? ¿No duerme tan bien por las noches? El estrés altera los circuitos cerebrales. La presencia de hormonas del estrés puede afectar al funcionamiento de la corteza prefrontal, la parte del cerebro relacionada con el pensamiento de orden superior. Esto nos hace menos reflexivos y más impulsivos. Cuando estamos estresados, podemos sentirnos ansiosos, inquietos, deprimidos, enojados, irritables, agresivos o retraídos. Nos cuesta más mantener la concentración y la motivación, y nos cansamos más fácilmente. Hay personas que pueden recurrir a estrategias poco saludables para lidiar con el estrés. Compruebe periódicamente sus niveles de estrés para poder detectar cualquier problema que pueda surgir.
Tome medidas para gestionar el estrés. Cuando es crónico o prolongado, el estrés puede ser perjudicial para nuestra salud y nuestro bienestar. El estrés crónico o "tóxico" puede tener efectos a largo plazo en el cerebro. Puede afectar negativamente a nuestra sociabilidad, lo que hace que nos apetezca evitar relacionarnos con otras personas. Puede destruir células cerebrales y reducir el tamaño de la corteza prefrontal, lo que perjudica nuestra capacidad para aprender y recordar. Además, puede generar un círculo vicioso que nos hace más vulnerables al estrés futuro y nos predispone a estar constantemente en modo de "lucha o huida".
Sin embargo, hay buenas noticias. Las investigaciones demuestran que el cerebro es "plástico" a lo largo de toda la vida. Nuestro cerebro puede desarrollarse y cambiar físicamente a lo largo de la edad adulta. Se cree que introducir cambios en el estilo de vida para reducir el estrés y disminuir los niveles de cortisol puede mejorar la estructura y la conectividad de nuestro cerebro, lo que nos ayuda a evitar los efectos nocivos del estrés tóxico y a disfrutar de un cerebro más sano y una vida más feliz.