La menopausia puede provocar algunos síntomas mentales y físicos difíciles, pero no indica el fin de la feminidad y la sexualidad. La menopausia puede considerarse liberadora, ya que relega al pasado las preocupaciones relacionadas con el embarazo y la menstruación y da a muchas mujeres el impulso necesario para llevar una vida más sana y equilibrada.
La información siguiente puede ayudarle a comprender los cambios físicos y emocionales de la menopausia, descubrir medios ordinarios para hacer frente a las molestias que conlleva y aprender a aceptar los retos de los cambios inherentes.
¿Por qué y cuándo?
La menopausia es un cambio natural en la vida de toda mujer que marca el final del ciclo menstrual y de los años de procreación. Suele producirse, en promedio, a los 51 años debido a los bajos niveles hormonales y a la diminución del funcionamiento de los ovarios a causa del envejecimiento normal. Los desequilibrios hormonales, la quimioterapia, la radioterapia o una histerectomía total también pueden provocar una menopausia prematura.
Las fases
Como la menopausia se manifiesta a lo largo de varios años, por lo general se presenta en tres fases.
La perimenopausia. Los ovarios producen gradualmente menos estrógenos en los cuatro o cinco años previos a la menopausia. En los dos últimos años de la perimenopausia, los niveles de estrógenos descienden de manera significativa. Esta suele ser la fase en la que se experimentan los síntomas menopáusicos más severos.
La menopausia. Doce meses después de la última menstruación marca la fase oficial de la menopausia. En este punto, los ovarios ya no producen progesterona, sólo niveles bajos de estrógeno, y dejan de liberar óvulos.
La postmenopausia. En los años posteriores a la menopausia, los síntomas como los sofocos suelen atenuarse y puede ser necesario controlar los efectos de la disminución de estrógenos.
Signos y síntomas
Los signos y síntomas reveladores, como los sofocos y las menstruaciones irregulares, suelen ser suficientes para indicar a las mujeres que están en período de menopausia. Otros síntomas pueden manifestarse, tales como:
Cambios físicos:
Cambios emocionales:
No todas las mujeres presentan síntomas menopáusicos y el proceso puede ser muy diferente para cada persona. Si usted sufre depresión o ansiedad severa, si sangra después de la menopausia o sus síntomas interfieren en su vida diaria, debe consultar a un médico sin tardar.
Complicaciones
Los niveles bajos de estrógenos están relacionados con una serie de problemas de salud comunes a las mujeres mayores. Las mujeres posmenopáusicas son más propensas a padecer:
Es esencial que consulte a su médico con regularidad en los años previos y posteriores a la menopausia. Hágase revisiones periódicas para evitar estos problemas de salud. Dejar de fumar, tomar medidas para reducir la tensión arterial, hacer ejercicio con regularidad y mantener una dieta sana son factores que ayudan a reducir la posibilidad de que se presenten los problemas mencionados.
Tratamiento
Si bien la menopausia en sí no requiere de tratamiento médico, existen múltiples formas para aliviar sus síntomas y hacer que esta transición sea lo más cómoda posible. Para reducir o prevenir los síntomas hay diversas opciones.
La terapia hormonal sustitutiva (THS). Los fármacos de sustitución de estrógenos y/o progesterona se utilizan para tratar los efectos secundarios difíciles de la menopausia. La terapia hormonal sustitutiva suele ser segura, pero puede ser o no adecuada para usted en función de sus antecedentes médicos personales y familiares. También existen otros medicamentos que pueden ayudar a reducir los sofocos. No es necesario tener síntomas graves para justificar la ayuda médica.
Los tratamientos alternativos. La acupuntura, la meditación y las técnicas de relajación son formas excelentes y seguras de reducir el estrés de la menopausia. Otras mujeres confían en remedios naturales como el aceite de onagra, el regaliz, el ginseng o el ñame silvestre. Las pruebas científicas sobre su inocuidad o eficacia son limitadas, así que consulte a su médico antes de probar tratamientos alternativos.
Calmarse. Intente determinar las causas de sus sofocos anotando lo que hace cuando se presentan. Constatará que cosas como la comida picante, el alcohol, los cambios de temperatura y las bebidas calientes son factores de molestias. Para reducir sus efectos, evite los factores desencadenantes y lleve siempre capas de ropa.
Recuperar el sueño. Si ha notado que dormir se ha convertido en un reto, evite la cafeína y reserve el ejercicio para la mañana. La utilización de técnicas de relajación antes de acostarse y el hecho de seguir un horario regular constituyen su mejor defensa contra el insomnio. Si los sofocos le interrumpen el sueño, ajuste la temperatura de la habitación y duerma siempre con capas de ropa.
Ser equilibrado. Adopte una dieta sana y equilibrada, baja en grasas saturadas, azúcares y aceites y rica en frutas, verduras y cereales integrales. Asegúrese de tomar suficiente calcio y vitamina D y considera la posibilidad de pedir a su médico que le recete suplementos.
Hacer más ejercicio. Intente realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física para reducir el riesgo de cardiopatías e hipertensión arterial. Los ejercicios con pesas (por ejemplo, levantamiento de pesas, caminar, hacer yoga o jugar al golf) pueden ayudar a aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis. También se ha demostrado que otras formas de ejercicio, como el yoga, ayudan a limitar los sofocos.
Dejar el hábito de fumar. El tabaquismo no sólo aumenta el riesgo de padecer cardiopatías, ictus, osteoporosis y cáncer, sino que también está relacionado con la menopausia precoz y puede aumentar los sofocos. Recuerde: nunca es tarde para dejar el hábito.
Sin embargo, antes de elegir un tipo de tratamiento o hacer un cambio drástico en su modo de vida, consulte siempre a su médico.
Apoyar a las personas cercanas en fase menopáusica
Puede ser muy difícil estar al margen cuando una persona que amamos atraviesa por la menopausia. Si bien esto les ocurre a todas las mujeres, eso no implica que el proceso sea más fácil. Trate de ser comprensivo y recuerde que los síntomas físicos suelen empeorar por los problemas emocionales que los acompañan. No tome los cambios de humor como algo personal. Recuerde que esta fase de la vida es pasajera, normal y que acabará por desaparecer con el tiempo.
En la sociedad actual, obsesionada por la juventud, la percepción de la menopausia por parte de las mujeres suele verse afectada por muchos estereotipos negativos. Es lamentable, porque la mayoría de las mujeres posmenopáusicas consideran esta fase como el inicio de muchos cambios positivos. En vez de centrarse en las “pérdidas” de la menopausia, ¿por qué no centrarse en las ganancias? La menopausia no es sólo un cambio importante en la vida de una mujer, sino también una oportunidad excelente para tomarse el tiempo de reflexionar sobre esta nueva fase de la vida y renovar su compromiso con su salud física y su felicidad emocional.
Estas informaciones se proporcionan como complemento de la atención que le presta su proveedor de atención médica y no debe sustituir una opinión de profesional sanitario. Consulte siempre a su médico si tiene dudas sobre una enfermedad o un plan de tratamiento.